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La paciencia de Confucio





29 septiembre, 2017

 

Por Ramón Grimalt

Una de las ventajas de levantarse al alba-al margen de contar con una inestimable ayuda divina propia de quien madruga-es la posibilidad de ver cosas extraordinarias que a medida que el día avanza se van diluyendo hasta desaparecer.

Esto es, precisamente, lo que pasó ayer por la mañana, siendo aún oscuro, cuando un servidor que viste y calza salió a recorrer las calles de la zona sur de la ciudad con el objetivo de alcanzar la meta de la Calle Dos de Obrajes en poco más de 40 minutos, lo que de hecho es un récord establecido hace veinte años, que son lo que llevo habitando en La Paz. Pues bien, ahí me tiene usted dale que te pego a la acera y la calzada, allá donde se puede, con Freddy Mercury y Queen, por supuesto, cantando aquello de Love of my live en mis auriculares cuando me sorprendieron una serie de grafitis con un mensaje tan claro como contundente: Fuera chinos.

En principio pensé que se trataba de una protesta aislada, pero luego colegí que ésta se había generalizado y en algunos tramos convertido en carteles suscritos por un tal Movimiento por la Defensa y la Dignidad Boliviana. Curiosamente las pintadas desaparecieron a una cuadra de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela que, como es natural, se trata de un búnker muy vigilado e inaccesible para el común denominador de los ciudadanos salvo aquellos acólitos del proceso del cambio dispuestos a defender con su sangre a Nicolás Maduro y compañía. En fin, que ya de vuelta, justo cuando empezaba a clarear, vi cómo un par de vagonetas japonesas cuatro por cuatro se detenían en plena Costanera. De pronto se apearon diez sujetos vestidos con overoles grises, portando baldes, cepillos y probablemente jabón. A la orden de quien parecía el jefe de la cuadrilla de trabajo, se dedicaron a tratar de borrar las letras escritas con un potente aerosol. No pude evitar sonreír de un modo lobuno al pasar por su lado y comprobar que por más que frotaban les resultaba imposible su cometido, lo que sin duda enojaba al líder del grupo que voceaba imprecaciones de todo tipo que, por supuesto, no alcancé a comprender.

En cambio, sí tuvieron más suerte o efectividad, depende, aquellos que se dedicaron a retirar los afiches en contra de la presencia china en nuestro país; a las ocho y media de la mañana la evidencia del crimen había sido eliminada. En fin, que aquí, a miles de kilómetros de distancia de Beijing, también está prohibido protestar. De hecho, en un exceso de rigor represivo de la libertad de expresión-lo que es práctica habitual de un régimen vertical y totalitario en lo político pero liberal, capitalista e imperialista en lo económico-se borra cualquier cuestionamiento habido y por haber en un país extranjero cuyo gobierno progresista se declara, paradójicamente antiimperialista.

Porque no puede ni debe haber un imperialismo bueno y otro malo; el juego de intereses geopolíticos y económicos divide al mundo en bloques y si bien Washington es para Evo Morales y compañía la mera representación del diablo, China se constituye un aliado estratégico, fundamental, para comprender por qué sus empresas se multiplican por generación espontánea sin que nadie pida explicaciones.

China, la segunda economía del mundo cono todos los números para tomar el relevo a Estados Unidos, tiene un proyecto de expansión imperialista en aquellos países en vías de desarrollo que escuchen su melifluo canto de sirenas. Le interesa, básicamente, la explotación de recursos naturales y, en contrapartida, un mercado seguro para sus productos manufacturados de bajo costo y dudoso rendimiento, sin importar el daño a la industria natural, en particular textil. Pero además necesita adjudicarse las obras de infraestructura que el Gobierno anuncia a los cuatro vientos y que responden a su vez a un plan estratégico de cara a las elecciones generales de 2019. La combinación es perfecta. Y en medio, nosotros, usted y yo, tolerando con una paciencia digna del mismísimo Confucio.

SACA PUNTAS

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SUMA

El presidente de la Cámara de la Construcción, Marcelo Romero Llanos, informó que en un acuerdo con el rector de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, Gonzalo Gandarillas Martínez, los constructores apoyarán a los estudiantes que asisten a esta universidad con pasantías e intercambio de servicios.

RESTA

Siguen registrándose incendios por la quema indiscriminada en el área rural o los denominados chaqueos, pese a las experiencias vividas que incluso nos dejaron luto.