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EL MERCADO CENTRAL SITIO OBLIGADO DE LOS TARIJEÑOS






17 septiembre, 2017

El Mercado Central, sitio obligado para saborear la culinaria chapaca, fue ampliado en el año 1975 con la construcción de una infraestructura de tres pisos con recursos provenientes del Tesoro Municipal y del ex Comité de Desarrollo de Tarija que antecedió a la Corporación de Desarrollo de Tarija – CODETAR. Este centro de abasto también albergó a la ex Empresa Municipal de Teléfonos de Tarija – ETAT en las dos plantas del primer bloque y funcionó hasta el año 1984 cuando pasó a constituirse en la actual Cooperativa de Servicios Telefónicos de Tarija- COSETT, durante la breve gestión del Alcalde Walter Mogro Vargas, quien dispuso su liquidación

 En el año 1992 el Alcalde Dr. Nelson Llanos Peña, instruyó la elaboración de un proyecto para la construcción de un nuevo mercado, labor que tuvo a su cargo el Oficial Mayor de la comuna Arq. Alberto Liebers Baldivieso. El proyecto concebía una estructura de cuatro pisos con galerías comerciales, puestos de venta modernos y accesos de carga bajo el nivel de la calzada para aprovisionamiento de mercaderías y productos.

La mencionada administración municipal contaba con recursos provenientes del “Programa Ciudades Sanas” financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo BID, que además implicaba la peatonización de las calles Sucre y Gral. Trigo desde Domingo Paz hasta La Madrid. La propuesta técnica era innovadora porque daba lugar a una transformación, protección y conservación del centro histórico de la ciudad. La peatonización de las mencionadas calles tenía el propósito de jerarquizar el área con establecimientos comerciales y de servicios y otorgar a la población de un área de expansión y paseo público.

El transporte público, a través de su dirigente de esa época Alberto Kisen, fue el principal sector que se opuso a la ejecución del proyecto, bajo el argumento que el nuevo mercado y la peatonización afectaría a los intereses de los propietarios de micros y taxis y a la circulación vehicular. Anteriormente, en el año 1988, la Organización Panamericana de la Salud – OPS, ofreció recursos para reconstruir el mercado central, pero no fue posible debido a la falta de un proyecto de ingeniería y arquitectura.

Desechado ese proyecto por la oposición de la dirigencia del transporte público, el Mercado Central construido por la Alcaldía y la ex CODETAR habilitó 424 puestos fijos donde desarrollan actividades comerciales similar número de personas en diversas labores desde la venta de verduras, comidas, abarrotes, refrigerios, carnes y derivados, frutas, pan y repostería, hasta ropa, artesanía, perfumería y el área de desayunos.

A esto se agregan los puestos ocasionales que sumaban cerca de una veintena acomodados en pasillos y graderías y los vendedores “ambulantes” (informales), realidad que albergaba diariamente a más de seiscientas personas en una febril actividad comercial.

Un dato que destacaba era la situación de los locatarios o inquilinos, con una condición “sucesoria”, es decir, que el puesto de venta era transferido entre familiares ya sea al fallecimiento o sustitución de estos, hecho ilegal, pero que formaba parte de una costumbre hecha norma interna, que no pudo ser reglamentada por la Administración Municipal propietaria del inmueble. También es importante señalar que los recursos recaudados por alquileres y canchajes por el uso de sus instalaciones, nunca fue suficiente para la cobertura de gastos de mantenimiento, entre estos el alumbrado público, servicio de limpieza, suministro de agua, serenaje y seguridad, situación que era cubierta por la administración municipal bajo la forma de subvención con recursos de los contribuyentes.

Posteriormente, la administración municipal correspondiente al periodo 2010-2015 a cargo del Alcalde Oscar Montes Barzón, dispuso la elaboración de un proyecto de construcción de una moderna infraestructura. El Mercado Central, que tenía dos plantas fue demolido para dar lugar a la construcción de un nuevo Mercado de tres plantas y subsuelo, similar al proyecto de la gestión del Dr. Llanos Peña; y el cuarto en la memoria histórica, construido a un costo de 37. 8 millones de Bolivianos equivalentes a 5.4 millones de dólares, que será inaugurado el próximo mes de octubre según anuncios de la comuna, después de un retraso considerable en su ejecución y conclusión.