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Planes de prevención contra la violencia en niños sin resultados






12 septiembre, 2017

 

SHIRLEY ESCALANTE/BOLINFO/TARIJA

(elPeriódico, septiembre 12/2017) El maltrato a los niños es un fenómeno universal que no tiene límites culturales, sociales, ideológicos, ni geográficos; no existe país ni comunidad que escape a él, y se presenta tanto en países industrializados como en aquellos en vías de desarrollo.

Los modelos o métodos de educación de los hijos han cambiado de acuerdo con la época y la cultura, al igual que las características de la familia; sin embargo, el maltrato a los menores ha persistido.

De acuerdo a información que refieren los profesionales que se dedican a tratar a niños víctimas de violencia, la única manera para contrarrestar la violencia es dialogando, porque puede crear un ambiente de confianza y confraternización dentro del entorno familiar, algo que no están consiguiendo los planes preventivos de las instituciones públicas.

La psicóloga independiente Gladis Romero Romero, afirma que la falta de comunicación dentro de los hogares es la verdadera razón por la que los casos de violencia incrementan, más aun,  cuando los padres de familia buscan la excusa de no tener tiempo para atenderlos.

“La violencia física es la más evidente, pero la psicológica puede estar camuflada bajo diferentes formas y es  más frecuente de lo que se cree”, dijo Romero.

Existen diferentes maneras para identificar  los factores  que dan las pautas que un niño es víctima de violencia física, sexual u otras.

Indicadores de maltrato físico

Se pueden observar contusiones, equimosis, eritemas, laceraciones, quemaduras, fracturas, deformidad de la región; signos de intoxicación o envenenamiento, así como de traumatismo craneal con daño visceral; huellas de objetos agresores como cinturones, lazos, zapatos y cadenas.

Estas lesiones, que generalmente son múltiples, no están ubicadas en el rango de lo posible para un menor, bien por su localización poco habitual, por su mayor frecuencia e intensidad o porque  trata de lesiones aparentemente inexplicables o que no corresponden a las explicaciones dadas por los padres o el niño.

En los casos de maltrato crónico, las lesiones descritas pueden coexistir con cicatrices, deformidades óseas por fracturas antiguas o con secuelas neurológicas o sensoriales.

Indicadores de abuso sexual

Ante toda laceración o daño en el área genital de un niño o niña que no se explique claramente como accidental se debe sospechar de abuso sexual, al igual que cuando se presentan enfermedades de transmisión sexual en un niño o preadolescente.

Las lesiones más frecuentemente encontradas son: equimosis en la entrepierna y en los labios mayores, laceraciones, sangrado, inflamación, himen perforado (en niñas), dificultad para caminar, rastros de semen y, en etapas más tardías, prurito e infecciones frecuentes, y masturbación.

Indicadores de abandono

Descuido en la alimentación, en la higiene y en la ropa, dermatitis de pañal crónica, signos o cicatrices de accidentes domésticos frecuentes y desnutrición.

Problemas físicos o necesidades médicas no atendidas como heridas sin curar o infectadas, defectos sensoriales no compensados, o bien, ausencia del control y de los cuidados médicos rutinarios.

Es importante distinguir el abandono físico, como una forma de maltrato, de la falta de cuidado por la escasez de recursos y las dramáticas condiciones de vida que impone la extrema pobreza.

Otro elemento a considerar son las dificultades que las familias en condiciones de aislamiento geográfico y social tienen que enfrentar para acceder a la atención médica.

Indicadores psicológicos y emocionales de maltrato

La detección de estos indicadores debe realizarse mediante la observación, durante la consulta, de la conducta del niño y del adulto que lo acompaña, además de  valorar  la calidad de la relación entre ambos.

Una de las profesionales explicó que  debe hacerse una búsqueda sistemática de información acerca de la ocurrencia de maltrato.

La obtención de esta información es compleja, no solo por el ocultamiento y la negación de los adultos temerosos de un castigo legal o de la censura social, sino también porque el propio niño puede negar el abuso por temor, por un sentimiento de lealtad hacia su familia o porque piensa que no le van a creer.

El secreto, del que participan también el niño y otros miembros de la familia, permite la manipulación de la dependencia afectiva de los niños por parte del adulto responsable.

La directora del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Mery Polo Areco, sostuvo que los padres de familia argumentan no tener tiempo para atender a sus hijos, dejándolos de escuchar y por ende, arrojándolos a malas amistades que no tienen conocimiento sólido para aconsejar.

“Lo que me llama la atención es que en la casa estamos con el celular, si bien nos ayuda la tecnología a estar cerca de nuestros familiares lejanos, eso quiere decir que nos aleja de más cercanos como son  nuestros hijos”, sostuvo Polo.

Casos en Tarija

De acuerdo al reporte del Centro de Atención a la Persona Víctima de Violencia, de enero a agosto  se registraron  61 casos, de los que más resaltan son víctimas de violencia sexual 42, abuso deshonesto 16, agresión comercial 1, agresión por personas de su misma edad 2.

No hay trabajo en prevención

Aunque no se conoce con toda certeza cuál es la frecuencia real de maltrato en el país, así como las características del mismo en las diferentes zonas, el maltrato debe ser reconocido como una patología y no como algo inherente a la cultura.

El médico debe tener la capacidad de diagnosticar o sospechar maltrato en todo paciente en el que  detecten alguno de los factores de riesgo, acompañado de signos físicos o psicológicos de maltrato evidentes; cabe añadir que la capacidad del médico para ganarse la confianza del niño como de la madre es “fundamental” para  apoyarlos o asesorarlos en esta patología.

La identificación de los factores de riesgo más frecuentes para la presencia del síndrome del niño maltratado permitirá plantear estrategias de prevención y control del padecimiento, en un intento por detener este fenómeno social multicausal.

Para la asambleísta María Lourdes Vaca Vidaurre,  no se trabaja en factores de prevención, y al contrario, se busca dar solución a los problemas cuando ocurrió el hecho,  situación que desde su punto de vista, no es prudente.

“Se debe trabajar en la prevención antes que llegue la enfermedad, pero no todos hacen eso y se busca curar las cosas cuando ya no tienen remedio ni solución, por ello se deben destinar más recursos a estos temas”, dijo Vaca.

Es de vital importancia conocer tanto las instancias como los procedimientos legales y oficiales relacionados con el niño maltratado, pues ello permitirá al médico asesorar a su paciente con mayor conocimiento y sustento jurídico acerca de las opciones legales que tiene para protegerse del agresor.

Prevención de la violencia y los traumatismos

Cada año, más de 1,4 millones de personas pierden la vida debido a la violencia. Por cada una que muere,  más quedan con lesiones y con diversos problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental.

La violencia supone una enorme carga para las economías nacionales, con un costo para los países de miles de millones de US$ anuales en atención sanitaria, vigilancia del cumplimiento de la ley y pérdida de productividad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS),  colabora con sus asociados para prevenir la violencia mediante estrategias científicamente sólidas, concebidas y aplicadas en función de las causas responsables a nivel individual, familiar, comunitario y social.

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