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Crisis en Tarija…laberinto sin salida





5 septiembre, 2017

El presupuesto 2018 se ha vuelto un dolor de cabeza, primero porque ya no es el mismo ya que definitivamente no figura el del Gran Chaco, antes si figuraba pero en virtud de una ley se debitaba automáticamente para su administración autónoma, hoy no sucede eso, ya no sucederá más eso.

El problema inicial de la gestión de Adrián Oliva, ha sido el presupuestario, no sólo porque supuestamente ha recibido menos recursos sino porque han habido estamentos que han reclamado de manera permanente, por un lado los alcaldes que han tenido que impulsar la polémica “ley no ley” del 8% bajo el argumento que la Gobernación no cumplía con los desembolsos comprometidos y sí lo hacia con autoridades amigas. También los subgobernadores en su momento se quejaron porque, a decir de ellos, había un trato diferenciado dependiendo en qué vereda se encontraban unos y en qué vereda otros. La gobernación ha intentado dar sus explicaciones en cada situación pero en un terreno minado de política, los problemas se han generado justamente entre quienes tienen distintas visiones en este orden.

El subgobernador de la provincia Cercado, Jhonny Torres, decidió ingresar en huelga de hambre por el constate recorte de su presupuesto que, dice él, ha ido cayendo desde que Oliva es gobernador por una disputa política, la gota que hizo rebalsar el vaso parece ser el hecho de que la gobernación haya dispuesto que la canasta alimentaria para el adulto mayor, sea licitada y adjudicada desde ahí y ya no desde la Subgobernación, que sólo tendría la responsabilidad de entregarla, tarea más que complicada. Además, otros cuatro programas saldrían de las manos de Torres, en síntesis, esta autoridad sería casi enunciativa y sin roles efectivos más que específicos.

Tarija demanda un urgente pacto político entre sus autoridades, debe ser Oliva quien lo comande como máxima autoridad departamental, este atrincheramiento, este todos contra todos, está hundiendo las esperanzas de la región, el más preocupado debe ser el gobernador por su jerarquía y responsabilidad, la crisis se agrava y se profundizará más si no se reacciona de una vez, los cálculos políticos deben dejarse de lado, las disputas déjenlas para tiempo de elecciones, la gente tiene problemas que necesitan resolverse sin tanto discurso, la incertidumbre es tal que estamos llevando a Tarija por un laberinto sólo con pasaje de ida, sin retorno. Cada uno debe asumir su responsabilidad, su rol, su papel, encargarse de lo que le corresponde y dejar de lado las zancadillas para que la gestión fluya, no para que uno brille más que el otro, sino para que todos, el pueblo, sea el beneficiario final.